Día de la Victoria

Ese día comenzó con nervios; sabíamos, todos los que votaríamos por AMLO, que la victoria de ser avalada por un juez imparcial sería segura. El problema es que al frente del árbitro electoral, estaban los mismos que avalaron el fraude en 2006 y la compra de votos masiva de Peña Nieto y el PRI en 2012.

El clima era más o menos el mismo de ahora; mentiras de la derecha, que se refutaban en menos de media hora. Millones y millones de pesos públicos y privados, invertidos en campañas de marketing y en redes sociales para posicionar a Anaya y Meade, y persistir en el poder; mantener los privilegios, seguir sin pagar impuestos, mantener la impunidad, desviar recursos, usar las instituciones para su beneficio y sobre todo hacerse millonarios.

Eramos millones los que anticipando un posible fraude dábamos vueltas por las casillas cercanas. Los que con esperanza votamos temprano, aún cuando cientos de casillas abrieron tarde. Eramos millones los que ansiabamos que ahora sí, ganaríamos.

Las horas pasaban lentas. Incluso recuerdo enojarme con AMLO, cuando anunció a la hora de votar que lo había hecho por Rosario Piedra de Ibarra. “Un voto puede ser determinante”, pensé entonces, y no podía estar más equivocado. En todo el país se fraguaba una victoria contundente.

La urnas engordaron con votos a la izquierda, no solo en la presidencia, sino en las cámaras, en los municipios y hasta en la mayoría de las gubernaturas. La república mexicana, poco a poco se pintaba Morena.

Pero aún faltaba lo más difícil; las elecciones pasadas las habíamos ganado, pero no nos habían respetado los resultados, así que nos mordíamos las uñas frente a la tv, o con las redes sociales actualizadas cada 10 segundos para estar pendiente de cualquier noticia. Al fin, cuando era legal, salieron los primeros conteos rápidos que pronosticaban la victoria de la coalición Juntos Haremos Historia. Pero aún así, la noticia no bastaba, a pesar de que las encuestadoras decían era una victoria aplastante.

Entonces anunciaron un pronunciamiento de Meade. Imaginé lo peor; intentarían un fraude, anunciaría su victoria, diría que fue cerrada pero que había ganado; todo eso me pasó por la cabeza en un segundo, pero después vi su rostro; desencajado, triste, derrotado. “La elección no nos favorece, Quiero felicitar a Andrés Manuel López Obrador”, dijo…

Parecía un sueño, el candidato del PRI, salía a reconocer la victoria de AMLO, al fin el país giraría a la izquierda. Al fin podríamos salir del embrollo neoliberal y establecer una república de derechos. Al fin, después de años y años de lucha de miles de mexicanos López Obrador portaría la banda presidencial. No lo creía.

Entonces vino el anuncio de Anaya, también reconociendo la derrota; el triunfo de los que queríamos que todo cambiara. Entonces pude creerlo. Y por un momento me sentí feliz, pleno, absolutamente orgulloso de ser mexicano.

Ese día fue el Dia de la Victoria.

Lo que siguió fue fiesta. Corrimos al Zócalo a gritar “¡presidente, presidente!”, como muchas veces lo hicimos en mítines y discursos. Ese grito que salía de la boca pero que provenía del alma, ahora era cierto. Queríamos ser parte de esa fiesta que era una voz de salida para una Revolución pacífica, que hoy aún se encuentra en marcha.

Falta mucho.

Aún lucharemos bastante.

Pero ese día ganamos y demostramos, que aún con el INE corrupto, con las leyes a modo, con millones de pesos desviados a las campañas, con urnas desaparecidas, con los medios en contra; con todo eso podemos vencerlos.

Gerardo Ayala


DON TEOFILITO. Vida y Obra.

El presente estudio, antropológico y de campo, pretende ser una recopilación de datos sobre la vida y obra de un personaje local que trascendió en la historia hasta nuestro tiempo actual.

Hay quienes dicen que llegó proveniente de una ranchería cercana a Escuinapa pocos años después de la revolución. Y hay quienes dicen que venía de Mazatlán y que por mero accidente se quedó a vivir entre nosotros. Su fecha de arribo a lo que por aquellos años era solo un caserío se sitúa entre 1922 y 1925. Hay quiénes nos refieren que llegó como obrero de la entonces Sugar Company y que fue ascendiendo poco a poco en los puestos sindicales, sin embargo, al hurgar en los registros históricos de las juntas sindicales  no se encuentra evidencia de ningún Teófilo (mucho menos, Teofilito) que formase parte importante de las directivas de dichos sindicatos. La versión más creíble es la que nos narran de que fue un abarrotero muy querido, que vendía alimentos y ropa a los empleados del Ingenio azucarero con los que llegó a tramar una gran amistad.  

Enjuto, rostro franco, bigote generoso, se le recuerda como parco, de pocas palabras pero bondadoso.  

Su mayor acierto fue haber dicho una frase, cierto día lluvioso, que fue a su vez, intrascendente y certera. Intrascendente porque nadie recuerda que fue lo que dijo, pero certera por qué tal frase, a pesar de que nadie recuerda de que trataba, todo mundo recuerda que la dijo.

Y gracias a ello, don Teofilito pasó a la historia.

Y viene a cuento este estudio antropológico, porque cada vez que me dicen que nuestro presidente tiene señales evidentes de senilidad, que no hila sus discursos, que se duda de su salud mental, viene a mi mente don Teofilito y pienso, “como dijo don Teofilito”, muy senil y muy enfermo pero que pela le pone todos los días a la oposición en las mañaneras, dándoles cátedra de Historia de México, de Historia Universal, de Filosofía y de Política dejándoles día con día, en evidencia en su ignorancia.

Paco Casillas.

PD.- Y respondo por este medio a quienes me preguntan (hasta en tono de sorna) sobre el informe de ayer de AMLO. Parco, como lo era Don Teofilito, pero certero. Dos días antes Arturo Herrera había anunciado apoyos que se detallan esta semana para las PYMES, por lo que no se habló mucho de ello, anuncio de medidas contracícilicas en la economía, mayor inversión gubernamental para genera más empleo y reactivar la economía y quedó a deber, en mi opinión, en haber ahondado en la inversión público-privada, ya que es sabido que hay una cierta parte del sector empresarial que en conjunto con el PAN y lo que queda del extinto PRI que en su extinción se mimetizó en el PAN, tratando de desestabilizar este gobierno aprovechando la crisis global que la caída del neoliberalismo potenciada por el coronavirus ha provocado. Ya hasta memes exigiendo al General Luis Crescencio Sandoval de la espalda a AMLO andan circulando. Y el otro punto que me quedó a deber, sería que yo esperaba, en concordancia con Simón Levy, un anuncio de inversiones importantes en energías limpías.

Pero, como dijo  MORCHEEBA, Roma no se hizo en un día.

Que pasen excelente Semana Santa!!!!!!


fotografía: Reforma.com

Me arrepiento.

Andrés Manuel López Obrador llegó a la presidencia, después de una lucha de muchos años. Es sin duda un líder político único en el país. Nadie puede negar su resilencia, su amor a las causas y el empeño diario en lograr liderar el proyecto que ahora encabeza. No fue fácil. Muchas voces, mucha gente, se sumó a su lucha y lo impulso a seguir aún con los panoramas más oscuros. Es conmovedor ver el respaldo de la gente hacia el tabasqueño en videos del desafuero antes de las elecciones de 2006, en el plantón de reforma y en casi todos los de sus mítines de estos años.

¡Presidente, Presidente!, eran gritos en todas sus apariciones públicas. Era un sueño para muchos, una ilusión para otros y la solución para otros tantos. Lo cierto es que después de tanto tiempo, al fin en 2018, se llegó a la meta de la izquierda de colocarse en la cumbre del poder político en México. 30 millones se unieron para que sucediera y ni siquiera el INE pudo evitarlo

La cuarta transformación está en marcha y ha luchado en todo este tiempo con notas inventadas, con medios enojados, con periodistas furiosos por falta de pago, por campañas de desprestigio pagadas desde el poder económico, por intelectuales que se quedaron sin sueldo y por una enorme campaña de bots, que todos los días trabajan intensamente, para dar una imagen de fracaso que no se creen ni ellos mismos. En redes se libra un batalla demencial y continúa que parece no tener fin. Es la derecha contra la izquierda, son los chairos contra los fachos, son los amlovers con otra los haters del macuspano. Y la cosa no parece cercana a cambiar. Se pronostica incluso, que se intensificará con el claro objetivo de arrebatar la mayoría a Morena y así quitarle capacidad de maniobra a AMLO después del 2021.

Así es el escenario y cualquiera que hiciera el análisis el 2 de julio de 2018, podría verlo con facilidad, pero hay un factor que pocos veían venir; los arrepentidos. Los hay de todo tipo, desde los que ni siquiera votaron por él y dicen arrepentirse y sentirse defraudados del cambio. Estos son simplemente gente que sin credibilidad alguna busca hacerse parte del triunfo para al mismo tiempo vender la imagen de que Andrés ha perdido gente. Estos, al igual que las fakenews son desmentidos casi de forma inmediata. Pero los que hoy traigo a la palestra son los que verdaderamente “se arrepienten”, gente que apoyó a Andrés Manuel, de forma vehemente y hoy le da la espalda; que gritan ¡Me arrepiento! y piden perdón, por según convencer a multitudes de votar por el proyecto de transformación que ganó el 1 de julio. Hay explicaciones posibles, todas igual de ilógicas y todas también igual de injustas.

La primera, creían que Andrés Manuel Lopez Obrador lo resolvería todo en un minuto, gente que de verdad pensaba era el mesías; gente que no entiende como funciona un país y lo arraigado que están los vicios en el ir y venir del país; cosas tan simples como la corrupción en todas las instituciones públicas o el mal funcionamiento de gobiernos estatales y municipales. Lo creyeron mago, aún lo creen. No lo es.  TONTOS

La segunda explicación es un poco más compleja, son personas que apoyaron toda la vida a Andrés, que marcharon, que gritaron, que se partieron la madre apoyando; asumiendo que al llegar, tendrían un puesto, un hueso. Que serían parte del gobierno y se veían encumbrados como parte de una corte que gobernaría México los próximos 30 años. Son estos los que juran que sin su apoyo Obrador hoy no sería presidente, y en algo puede que tengan razón. El problema es que nunca vieron solo por el bien general sino por el particular. Eran y no lo sabían, más de lo mismo. Querían el mismo sistema, pero para ellos, sin transformación. No comprendieron que la 4ta transformación era eso, y que lo seguirá siendo. HIPÓCRITAS. 

La tercera: los que aparentan ser opositores al sistema, y que en realidad lo único que buscan es ganar seguidores de uno y otro bando, siendo como veletas que se ajustan al compás del viento. Gente que durante la campaña y unos meses después de ella se declaró obradorista a ultranza, que defendía cualquier cosa y que incluso componía poemas, hacía videos, inventaba frases y se tomaba fotos con el candidato de Morena; pero solo por ganar followers, solo por aumentar sus cuentas. Gente que sabía el tamaño de la avalancha del movimiento de la coalición “juntos haremos historia”. Querían salir en la foto. Y hoy, pretenden ser opuestos, pero no por que en realidad lo sean, sino por que es conveniente para sus intereses y por que se dan cuenta que del lado de la izquierda el apoyo tiene que ser sin lucro y sin moche de por medio. Les conviene girar a la derecha. MISERABLES.

A ti el que no se arrepiente le digo, lo único que queda es seguir, ser parte de las benditas redes sociales. Tener firmes las convicciones y afilados los argumentos. Entender que esto es un proceso y que habrá fallas. Saber que AMLO escucha, cambia y corrige. Entender que no es mago y mucho menos mesías. Saber que el proyecto que se votó era el único posible y que en otras manos, hoy estaríamos diciendo que estaríamos mejor con AMLO, por que además es cierto. Lo único que nos queda es aferrarse a voces que en la oscuridad aún son faros de luz, que hacen verdaderos análisis y que llegan a conclusiones sanas y útiles. 

Me atrevo a citar una de esas voces para mostrar la disyuntiva en la que muchos nos encontramos:

“¿Cómo decir lo que pienso y tengo derecho, sin que venga un “odiador” a burlarse para golpear a una administración?, Yo no odio, Yo exijo como mexicana mi derecho a vivir en paz, segura. Yo no quiero que la administración caiga pero sí que cambie lo que sea necesario”.

“¿Cómo decir lo que pienso y tengo derecho sin que venga un defensor de la 4T a decirme tibia, a insultarme para defender a quien no ataco, a quien solo le exijo que cumpla su encomienda?”

@SantaRemedios

En lo personal no me arrepiento, Hoy mas que nunca estoy seguro de mi voto, orgulloso de él, y sé y entiendo lo útil que le ha sido a México en este año y meses. Hoy estoy más seguro que nunca de que Es un honor estar con Obrador.

@GerardoAyala


¿Quemamos México?

“Destrócenlo todo” dicen algunos, que se suman – o eso creen-  a la lucha feminista. Tratan de mostrar que ellos están de acuerdo con esta postura de reclamo en el que pintar paredes, incendiar puertas y dañar monumentos, es el único camino lógico para hacerse escuchar. La indignación es mucha, el miedo va en aumento y la percepción de una crisis es aceptada por más personas cada día. Las noticias de asesinatos, las coberturas mediaticas y los tuits flamables, aumentan esas sensaciones de que nos enfrentamos a un periodo rojo y peligroso, en el que hay pocas respuestas.

Los tuits se apresuran a culpar a AMLO y a Sheinbaum. Los tuits de los mismos, que en este año y medio de gobierno de Obrador, buscan cualquier detalle, cualquier noticia, la más ridícula de las notas o el peor de los rumores para tratar de sumar a su causa y restarle algún punto a la cuarta transformación. Hoy se dan golpes de pecho, tratando de hacer suyos todos los reclamos al presidente. Gritando que la injusticia ya es mucha, las respuestas pocas y criticando – con videos editados y declaraciones fuera de contexto- el andar de este gobierno; cuando fueron precisamente ellos, a través de gobiernos en todos los niveles, que descompusieron la estabilidad social. Es más, en estados como Guanajuato, aún sucede que el gobierno local y los municipales, no meten las manos y provocan el hartazgo y la desesperanza que lleva al camino de la delincuencia y de la violencia. O peor, meten las manos pero es contra los que gobiernan.

Es cierto, para mi Obrador ha fallado, pero no en la lucha particular de estos delitos o de alguna causa, ha fallado a la hora de comunicarlo. De pronto es cierto, el presidente necesita mostrarse firme, decir lo que todos queremos escuchar y dejar un poco de lado el discurso diario pero sin énfasis en algunos temas. Explicar de manera clara- y no coloquial- lo que en serio, todos los días se hace por aliviar las causas y terminar a corto, mediano y largo plazo con delitos de alto impacto, y que además se está haciendo muy bien. 

El país está en crisis, pero desde mi perspectiva y desde los números, es la misma crisis que lleva años suscitándose. El resultado de años y años de abandono a las clases más bajas; la falta de estudios, de salud, de educación, de trabajos y de vivienda digna han resultado en que poco a poco, la ilegalidad se ha ido convirtiendo en un modo de vida, y en ese escenario todos salimos perdiendo. Delinquir se ha hecho fácil pues no existe la sensación de castigo, de justicia. No hay miedo a la pena, pues tampoco al delito.

Los que no se explican y lamentan todos los días la creación de programas sociales, no se dan cuenta, o fingen no darse cuenta, de que el país necesita justo eso; emparejar el piso y reconstruir desde abajo la confianza y lo valores que alejen los comportamientos antisociales y los delitos. Eso se hace todos los días de manera exitosa, pero los resultados, no se verán en un periodo de tiempo corto; por el contrario tardarán más de lo que cualquiera deseamos. 

También se trabaja en lo inmediato, pero se necesita cambiar de fondo el sistema de procuración de justicia, con jueces que de verdad encarcelen al que delinque y no liberen al que tiene más dinero. Se necesitan, tal vez, penas más severas para el que mate por cuestiones de género, para el que viole y para el que asesine. Se necesita castigar el tráfico de información que se da en los ministerios públicos que no es más que otra muestra del sistema corrupto en el que andamos todos los días. Los cambios se están haciendo, pero llevan tiempo. Y claro ya no hay tiempo. Los muertos se acumulan y los rostros siguen apareciendo junto a historias que parecen sacadas de películas violentas. Ese es el México que nos dejaron. Ese es el México en el que miles han vivido desde hace al menso 2 décadas.

Lo que pasa es que ahora está más cerca.

Lo que pasa es que ahora los medios ya informan.

Lo que pasa es que el silencio ya no se compra.

Lo que pasa es que ya estamos hartos.

Necesitamos, sin duda, por un momento, dejar de lado la preferencia política; la batalla electoral. Debemos responsabilizar a cada uno y responsabilizarnos nosotros mismos. López Obrador no es mesías y no va a resolverlo todo. Pero debe resolver lo que le toca. Pero así también para jueces, ministerios públicos, jefa de gobierno, oposición, policías, maestros, directores, padres, madres, hijos, tíos. Todos

No es hora de destrozarlo todo.

Es tiempo de reconstruirnos.

Gerardo Ayala


Fotografía: EntornoInteligente