Paranoia

Como saben, tuve y todavía tengo, una cierta molestia en la garganta.

Me duele. En un primer momento, temí lo peor en tanto que he sido la responsable de salir a hacer las compras para mi hogar pues soy la persona adulta con teóricamente menos riesgos.

Tengo una imaginación muy creativa que gusta de inventar mil cosas, pero –desgraciadamente-  suele divertirse elaborando los más abigarrados y dramáticos escenarios.

Eso implica que un síntoma que para muchos podría ser insignificante, irrelevante, absolutamente anodino, en mí produce que se activen todas las alarmas. Se encienden los focos rojos, empiezan a sonar sirenas y hago un repaso de todo lo malo que podría acontecer si en efecto tengo el Coronavirus.

Me dije a mí misma que no puedo darme el lujo de enfermar y morir. No aún, pues mi hijo es todavía un adolescente que, desde mi perspectiva, necesita una guía amorosa que le indique lo que es correcto y lo que no. 

No en estas circunstancias, porque que mi hermano está lejos y mi mamá no podría soportar semejante dolor sin la compañía de alguien que la comprendiese plenamente. 

No ahora que estoy convencida que el futuro puede ser algo extraordinario, realmente digno de ser vivido.

Así pues, me puse a llorar.

Lloré de miedo. Lloré de tristeza. Lloré de desesperanza. Lloré pensando que la vida es injusta. Le dejé un mensaje a mi médico en whatsapp y me senté a esperar su respuesta.

Como no contestaba y yo no quería que mi familia se diera cuenta de mi angustia, pero como también tengo claro que mi pecho no es bodega y tenía que desahogarme, dejé un mensaje en twitter, mi diario –no tan- secreto desde hace años. 

Y luego hice lo que suelo hacer: me evadí.

Me puse a trabajar en un par de archivos que tenía que revisar. 

Así pasó un buen rato hasta que por fin me contestó el doctor. 

A grandres rasgos, me dijo que había únicamente dos opciones: o daba por hecho que tenía Coronavirus y me iba al hospital, con todo el riesgo que eso implicaba, o me calmaba y vigilaba los síntomas al tiempo que tomaba dosis fuertes de los medicamentos que siempre tengo en mi botiquín homeopático. 

Opté por lo segundo. 

-Si llegases a ver que tienes fiebre mayor de 38 grados y no puedes respirar, entonces me hablas y vemos qué hacemos. Pero primero tranquilízate. Es normal asustarse, pero si somos honestos, aún cuando enfermaras es poco probable que tengas un descenlace fatal.  Sólo cuídate y haz todo lo que ya sabes que funciona cuando tienes un resfriado.

Decidí que la opción dos era la más prudente. Empecé con las gotas y las pastillas, hice gárgaras y tomé un thé de gordolobo con miel y limón. 

Dormí bien.

Y amanecí mejor. 

El dolor persiste pero no tengo alguna otra molestia, lo cual es francamente tranquilizador.

Después chequé mis notificaciones en tw y puder ver que varias personas han sentido también algo parecido. Me aconsejaron calma y me dieron algunos remedios caseros, lo cual agradezco profundamente.

¿Saben? Me hicieron sentir acompañada y comprendida. Me ayudó que me compartieran sus experiencias en ese sentido.

Recordé cuán importante es cuidar la salud física, pero también la salud mental. Ante un escenario como el que estamos viviendo, solemos estresarnos y a veces la mente nos juega malas pasadas. Es común. No se auto regañen si les sucede. 

Mejor consulten a su médico de confianza, hablen con algún amigo y sean comprensivos y empáticos con ustedes mismos.

Para finalizar: estamos a pocos días de llegar al pico de la curva de contagios, les suplico que se cuiden muchomuchomucho.

Quédense en casa.

Cada vez falta menos para que nos volvamos a abrazar.

@MishaBishhha


El vaso medio vacío… O medio lleno

Es oficial: habremos de estar confinados hasta el 30 de mayo.

Aproximadamente 45 días más. Después de un par de semanas viviendo esto del distanciamiento social, empezamos a acostumbrarnos a salir en contadísimas ocasiones. (Evidentemente hablo de los que tenemos el privilegio de trabajar en actividades que se pueden realizar desde casa, no de quienes por desgracia aún deben salir todos los días a ganarse el sustento.

Menciono a este sector de la población porque es con el que estoy más en contacto). En fin… lo cierto es que me sorprende la capacidad de resiliencia que están demostrando. Muchos empezaron la pandemia llenos de incertidumbre. Otros tenían miedo y abiertamente lo confesaban. Algunos más estaban enojados pues vieron cancelados sus planes: el viaje, la cita, el concierto. Todo eso se esfumó en un abrir y cerrar de ojos.

Y sin embargo, con el paso de los días, le están hallando el lado positivo a esto. Justamente hoy vi en Twitter tres ejemplos que me hicieron darme cuenta de que no son las circunstancias las que  hacen sentir mejor o peor,  sino la actitud con la que las personas se enfrentan a una misma situación.

Vi a un señor que subió la foto de la bufanda y el gorro que ha estado tejiendo estos días. No creo que lo haya pensado aún, pero igual podría convertirse en otra fuente de ingresos. Vi a una abuelita compartir el video donde sale ella misma dando clases de repostería a sus nietos. Vi a una chica difundiendo los poemas que ella declamó, a pesar de que hace unos meses aseguraba que su voz nunca le ha parecido hermosa. Me dio mucho gusto saber que hay quienes se están atreviendo a experimentar cosas nuevas. Me alegró darme cuenta que hay quienes son capaces de compartir generosamente sus conocimientos, sin esperar otra cosa que una sonrisa. Y me emocionó aún más el notar que este tiempo libre forzado también está sirviendo para que algunas personas venzan sus miedos y sus complejos…

Se están permitiendo ser ellas mismas. Y qué bonito es eso. Ojalá todos aprovechemos esta cuarentena para descansar si es necesario, para relajarnos, para decir adiós a viejos hábitos perniciosos, para apapachar a nuestros seres queridos pero sobre todo para crear momentos que en el futuro nos permitan recordar lo valientes y lo fuertes que somos.

@MishaBishhha


Oda a tu ausencia

Estoy usando tu bufanda de rayas como almohada. Sí, esa que siempre destacó en tu guardarropa monocromático.

Creo que aún huele a ti, pese a que ya hace semanas que te fuiste.

También uso el anillo que dejaste en el buró. Me queda bien, se ve lindo en mi mano.

La verdad es que te extraño.

Me haces falta.

No son sólo tus piernas de futbolista, tu espalda ancha y poderosa, tus ojos traviesos, tus manos frías, grandes y fuertes, tu lengua inquieta, tu saliva deliciosa, tu sudor sicalíptico, tu boca sensual que me ha regalado tantísimos besos y orgasmos… 

No, no es sólo eso.

No es sólo tu cuerpo en mi cama. 

No es sólo el placer, sino la calma.

La tranquilidad, la paz que sentí a tu lado desde que hablé contigo por primera vez.

Echo de menos caminar a tu lado con los dedos entrelazados.

Echo de menos cuando te contaba un mal chiste y me decías que no tenía ni gracia ni timing, pero acababas riendo a carcajadas.

Echo de menos esas largas conversaciones que teníamos antes de dormir, donde desnudábamos el alma.

Echo de menos tu mirada comprensiva cuando me veías rota.

Echo de menos el que supieras que estoy triste tan sólo con verme a los ojos o con escuchar mi voz. 

Echo de menos la magia que tenías para alegrarme la mirada y cambiar mi ira por sonrisas en exactamente 45 segundos.

Echo de menos tu sarcasmo, tu cinismo, tu ironía… 

Echo de menos salir a pasear juntos a nuestros perros y ver la cara de terror de los chihuahueños de los vecinos.

Echo de menos tu sensatez, tu prudencia, la frialdal con la que analizabas la política y la templanza con la que me explicabas las cosas que no entiendo.

Echo de menos que respetases mis silencios y que aguardases pacientemente a que yo saliera de mi caparazón.

Echo de menos la complicidad fraterna y el lenguaje secreto que creamos para decirnos cosas lascivas frente a todo el mundo, sin que nadie pudiera sospecharlo.

Echo de menos tus brazos, el oasis más seguro cuando quería perderme del mundo y recuperar fuerzas para seguir luchando.

Echo de menos dormirme en tu regazo oyendo los latidos de tu corazón.

Ojalá estuvieras conmigo y no en donde estás, para siempre lejos de mí.

Ojalá te hubieras quedado en casa.

Ojalá.

@MishaBishhha


Aléjate de los miserables

Es fácil ganar likes en estos tiempos, solo necesitas ser adversario del gobierno y criticar todo lo que el presidenta haga o no haga. A veces ni eso, son muchas las ocaciones que Felipe Calderón y sus muchachos juegan a poner una duda en twitter para que su botrregos los sigan e inflen una tendencia atacando a AMLO. MISERABLES.

Es común, es rutinario y nos hemos acostumbrado a ello. No deberíamos, pero nos hemos acostumbrado.

Peor en tiempos como estos, en los que muchos estamos aislados, en los que todos queremos información de primera mano; veraz y a tiempo. Las noticias falsas, los chismes y las difamaciones, lo único que hacen es aumentar el pánico, la histeria y el sentimiento de desesperanza, que de por si es mucho en algunas personas.

La derecha, los panistas, los periodistas pagados por ellos, los del PRI, los influencers pagados por ellos y hasta uno que otro miserable que alguna vez fue de izquierda, se dedican día y noche a golpear a un gobierno que según los expertos ha actuado en tiempo y forma, con responsabilidad frente a una crisis que es histórica por su universalidad.

Hoy, a adversarios y compañeros, a fachos y chairos, a políticos de derecha y de izquierda, a empresarios y trabajadores, a comunicadores y comunicados; nos debe unir la premura de salir adelante y debemos alejarnos de opiniones como Calderón, Krauze, Sarmiento, Bravo Regidor, Chumel, el corrupto frente a la COPARMEX o de cualquiera que lo único que busca es beneficiarse del río revuelto y hacer suya la ganancia política o económica, que trae el COVID-19.

Hoy debemos de vencer el virus de la miseria y ser responsables en lo que retuiteamos; en lo que compartimos por Whatsapp y hasta lo que decimos en voz alta.

Se vale tener miedo, se vale desesperarse, se vale sentir que es injusta la realidad y que, como dicen por ahí, nos hayan robado el mes de abril sin siquiera haberlo empezado. Pero lo que no se vale, es desquitarnos con el de a lado, asustar al vecino o esparcir rumores que no benefician a nadie y que si pueden perjudicarnos a todos.

Informémonos en fuentes confiables. Hagámosle caso al Dr. López Gatell, a Andrés Manuel o a las autoridades de la localidad de cada uno.

Estaremos bien.

Y cuando todo esto acabe volveremos a abrazarnos…

Gerardo Ayala


CASOS Y PRUEBAS

NO hay pruebas para todos. NO hay pruebas, ni aquí ni en el resto del mundo, a gusto del público.

Hay pruebas para los casos graves. Para los casos que se pueden complicar. Y las pruebas sirven para hacer diagnóstico diferencial independientemente, también muy importante, de la estadística.

Si tengo un paciente con fiebre alta, dolor de cabeza, dificultad para respirar e imagen de neumonía en una radiografía de tórax, el manejo sería muy diferente si me sale positivo para Covid-19 que si sospecho es una neumonía por neumococo o por estreptococo o por algún germen bacteriano que también predominan en esta temporada.

Si tengo un paciente con fiebre y tos seca, que está en su casa y que no tiene complicación alguna, lo más seguro se va a curar solito como nos hemos curado los seres humanos desde el inicio de los tiempos y que esa es ventaja enorme para nosotros los médicos que por más maletas que seamos, un gran porcentaje de nuestros pacientes de todos modos se curan solos. Ese paciente, decía, sin agravantes, joven y sano, no requiere de prueba alguna siempre y cuando no haya complicación alguna. Si se complicase, el panorama cambia. Como el manejo es solo de sostén, no cambia para nada el escenario en su pronóstico.

Así pues, que no les metan ideas en sus cabezas, las pruebas se reservan para aquellos casos serios en los que se precisa hacer diagnóstico diferencial dado que en base a ello será el tratamiento a seguir. Para eso nos sirven los estudios de laboratorio y de patología en general, para determinar el origen de la enfermedad y en base a ello, saber el manejo a seguir. Los estudios siempre son una parte del diagnóstico, no el diagnóstico en sí.

NO confundáis a Chana con Juana. Chana es una. Juana es otra. Se complementan pero no son lo mismo.

Así que prestad oídos sordos a quienes tienen el pánico como consigna y como todo en la vida, cuidarnos y estar atentos a las recomendaciones que diariamente nos señala el sector salud.  

Bonito día, dejo la lista de todos los laboratorios a nivel nacional capacitados y autorizados para hacer las pruebas de Coronavirus.

 Laboratorios con reconocimiento por parte del InDRE, para realizar el diagnóstico deCOVID 19, con fines de Vigilancia Epidemiológica

LABORATORIOS ESTATALES DE SALUD PÚBLICA

1Laboratorio Estatal de Salud Pública de Aguascalientes

2Laboratorio Estatal de Salud Pública de Baja California

3Laboratorio Estatal de Salud Pública de Baja California Sur

4Laboratorio Estatal de Salud Pública de Campeche

5Laboratorio Estatal de Salud Pública de Ciudad de México

6Laboratorio Estatal de Salud Pública de Chiapas

7Laboratorio Estatal de Salud Pública de Chihuahua

8Laboratorio Estatal de Salud Pública de Coahuila

9Laboratorio Estatal de Salud Pública de Colima

10Laboratorio Estatal de Salud Pública de Durango

11Laboratorio Estatal de Salud Pública de Edo. México

12Laboratorio Estatal de Salud Pública de Guanajuato

13Laboratorio Estatal de Salud Pública de Guerrero

14Laboratorio Estatal de Salud Pública de Hidalgo

15Laboratorio Estatal de Salud Pública de Jalisco

16Laboratorio Estatal de Salud Pública de Michoacán

17Laboratorio Estatal de Salud Pública de Morelos

18Laboratorio Estatal de Salud Pública de Nayarit

19Laboratorio Estatal de Salud Pública de Nuevo León

20Laboratorio Estatal de Salud Pública de Oaxaca

21Laboratorio Estatal de Salud Pública de Puebla

22Laboratorio Estatal de Salud Pública de Querétaro

23Laboratorio Estatal de Salud Pública de Quintana roo

24Laboratorio Estatal de Salud Pública de San Luis Potosí

25Laboratorio Estatal de Salud Pública de Sinaloa

26Laboratorio Estatal de Salud Pública de Sonora

27Laboratorio Estatal de Salud Pública de Tabasco

28Laboratorio Estatal de Salud Pública de Tamaulipas

29Laboratorio Estatal de Salud Pública de Tlaxcala

30Laboratorio Estatal de Salud Pública de Veracruz

31Laboratorio Estatal de Salud Pública de Yucatán

32Laboratorio Estatal de Salud Pública de Zacatecas

33 Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias

34 Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán” 

35 Hospital General de Mexico

36 Hospital 20 de noviembre (ISSSTE)

37 Hospital General CMN La Raza (IMSS)

38 Centro Médico ABC, Campus Observatorio

39 Hospital Ángeles Interlomas

Actualización al 18 de marzo del 2020

Paco Casillas.


Tardes de encierro…

Como bien sabemos, el Gobierno de México, a través del Subsecretario de Salud, ha declarado que nos encontramos en la Fase dos ante la pandemia de Coronavirus.

Esto quiere decir que quienes podemos permanecer en casa, debemos hacerlo en aras de mantener la tasa de contagios en un rango mínimo.

Así las cosas, sin miedo pero atendiendo las recomendaciones que nos dan las autoridades, hemos de encerrarnos en nuestros hogares. Evidentemente habrá quienes no puedan hacerlo, sobre todo aquellas personas que viven al día; pero quienes tenemos la posibilidad (el privilegio, de hecho) vamos a tener que resguardarnos entre 4 paredes.

Y parece fácil, pero no siempre lo es en tanto que estamos acostumbrados al movimiento, a la libertad…

A mí en lo personal, me parece complicado no salir y no andar de un lado para el otro. Siempre he sido freelance y establezco mis horarios de trabajo según mi actividad como madre. Y sin embargo, es claro que tengo que acatar esa medida de #Quédateencasa.

Intentemos encontrar el aspecto positivo de esto. Ante la adversidad, lo mejor que podemos hacer es valorar cada momento que pasamos con nuestros seres queridos.

Yo, con un hijo adolescente, podría caer en la tentación de  permitirle usar la consola o el celular todo el día… No obstante, me parece que lo más prudente es  aprovechar este tiempo juntos para fortalecer los lazos y la comunicación.

Así pues, he establecido horarios con él para que no se aburra y no se acostumbre a estar inactivo. Lo he puesto a acomodar su cajonera, a doblar ropa, ordenarla por colores, etc. También tiene tandas de ejercicio (5 veces al día, por 15 minutos cada ocasión). Y por supuesto, nos damos un rato para leer en voz alta y también para jugar ajedrez, monopoly, Turista mundial, etc. Ahí nos relajamos, chismeamos, conversamos sobre nuestras vidas, nuestros miedos, nuestras alegrías, nuestras esperanzas.

Y qué rico es eso. COMPARTIR.

Los invito a que se permitan redescubrir a su familia.

Apaguen el módem una hora. Preparen café o chocolate (o matcha o algún smoothie si son más delicatessen) y saquen las galletitas o los pasteles y conversen. Cuenten anécdotas graciosas, recuerden a quienes ya no están en esta dimensión… perdónense, rían, lloren… Juntos. Unidos.

Que este encierro sirva para recordar que son familia no sólo por que el mismo ADN corre por sus venas, sino porque hay algo que les une incondicionalmente: EL AMOR. 

Ánimo. Vamos a estar bien.

Para saber más: https://soundcloud.com/hugo-lopez-gatell/entrevista-con-adela-micha

(Perdonen la fuente, sé que la Micha es detestable pero López Gatell es muy claro en esta entrevista)